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Día 44

15 diciembre \15UTC 2011

Último día, no es que me vuelva hoy para España, es que estos últimos días que voy a estar aquí no voy a escribir entradas, van a ser días menos interesantes y no tiene mucho sentido ponerlos en el blog, además dentro de nada estaré de vuelta y ya contaré todas las cosas.

Quizás ponga alguna entrada algún día, con algún vídeo o el día antes de salir de casa, pero no lo sé aún.

Los planes que tengo para estos días son normales, ir a ver la final del mundialito con los japoneses que conocí en el bar de flamenco, que me han invitado a ir con ellos, pasar la cena del 24 con Citlali y Ana, acercarme algún día a Yokohama y alguna otra ciudad cercana o repetir el monte Takao.

Como digo cuando esté de vuelta ya os cansaré enseñándoos fotos y vídeos.

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Día 43

14 diciembre \14UTC 2011

Ya me arrepentiré, pero hoy me he afeitado. Lo primero, no voy a poner fotos, tengo, el antes y el después, pero no se me ocurrirá ponerlas aquí.

Esta mañana el día ha amanecido bastante nublado. Me han despertado las obras de la calle, pero he dormido un rato más porque sabía lo que iba a hacer y aún tenía que estar seguro. Al final me convencí y fui sobre las 11 a la barbería.

No había mucha gente así que me sentaron directamente y me afeitó una japonesa de al menos 70 años. Supongo que ya tendría experiencia afeitando.

Es la primera vez que voy al barbero y no esperaba algo como en la película de Sweeney Todd, pero tampoco tanto tiempo y tantas cosas.

Lo primero, me recorta la barba. Antes me preguntó que hasta dónde quería las patillas y que si me hacía falta (literalmente) el bigote. No, evidentemente, si me llega a dejar el bigote que tenía me habría parecido mucho a Freddie Mercury.

Una vez recortado cambió de posición el sillón y me tumbó entero. Ya no me veía en el espejo así que no sé exactamente qué hizo. Pero lo primero fue ponerme crema de afeitar en la cara y dos toallas bastante calientes durante unos minutos.

De repente me echa crema de afeitar en la frente. Pero no tengo pelos en la frente… Me afeita los lóbulos de las orejas. Y tampoco tengo pelo, tendré pelitos, aunque ya no, claro.

Y por fin me quita las toallas y empieza a afeitarme. Al principio normal, pero luego empieza a tirarme de la cara para un lado y a darme pellizcos en la piel.

No sé cuánto tiempo estuvo así, pero no fue poco. Cuando terminó me puso una crema fresquita y luego me limpió.

También me preguntó si quería que me afeitase la nunca, no, tampoco gracias. Así que le pagué y me fui directo a casa a ver cómo había quedado.

Como aún podía salir a la calle con la pinta que tenía me fui a almorzar, que era la una y media y tenía algo de hambre.

Desde ahí tomé el tren hacia Shinagawa, un barrio que aún no había visto. Y realmente no tenía mucho que ver, así que volví a casa, que con el afeitado y el día fresco que hace me apetecía ir al sento.

Al final he estado casi dos horas y luego he cenado en casa.

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Día 42

13 diciembre \13UTC 2011

Hoy el día amaneció bien, con buen tiempo, así que pensé ir por ahí y dejar las lavadoras que tenía que poner para otro día con peor tiempo. Pero luego lo pensé bien, y si dejo las lavadoras para días con mal tiempo no se secará la ropa o se mojará más de lo que ya estaba.

Así que hoy lo he lavado todo. Ropa, toallas, pijamas, ropa de cama. Al final han sido tres lavadoras, sobretodo porque la ropa de cama, la toalla y el pijama ocupan mucho sitio y la lavadora no es precisamente grande.

Cuando me he dado cuenta era medio día y ya que tenía la habitación libre de ropa y cama me he puesto con la aspiradora, que no está muy sucia, pero no le viene mal.

Almorzar, tender la última lavadora y salir a dar un paseo por el barrio. He aprovechado para ir mirando sitios donde cenar, que me apetecía probar uno nuevo. Al final, bastante lejos, he encontrado uno en el que me convencían tanto los platos como los precios. Así que he vuelto a casa, que ya era de noche, a ver si estaba la ropa seca.

La ropa de cama que es muy fina y además fue lo primero que lavé estaba listo, así que la recogí y la puse, que esta noche tengo que dormir en algún sitio. Del resto había cosas secas y húmedas, así que he dejado parte tendido, mañana estará listo.

Después de eso he salido de nuevo esta vez directamente al restaurante que he encontrado. La comida no ha estado mal, he probado un bol de arroz con carne y cebolla, y una ensalada bastante completa. Como siempre acompañado de una sopa de miso.

El día ha sido eso, no hay mucho más que contar. Al menos tengo todas las cosas limpias.

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Día 41

12 diciembre \12UTC 2011

Hoy debía haber fotos, pero no las hay, el motivo sólo lo sé yo, pero sí lo hay.

Como dije el otro día hoy íbamos a almorzar (esta vez lo he escrito bien, almorzar y no cenar) con Yamamoto-san. A las 10.30 habíamos quedado en la puerta y justo a esa hora estaba saliendo y ya estaba ella esperando.

No le apetecía andar hasta la estación así que tomamos un taxi, no tardó mucho, porque no se puede tardar mucho en recorrer un kilómetro en coche, pero costó casi 10 euros que pagó Yamamoto-san y no nos dejó sacar dinero.

Desde ahí tomamos el tren, también nos invitó a los dos, hasta Ikebukuro, donde conocía un restaurante bastante bueno. Justo al lado de la estación, no andamos más de dos minutos, estaba el restaurante. Aunque como aún no eran las once de la mañana estaba cerrado. Hicimos tiempo y acabamos siendo los primeros en entrar.

El restaurante estaba en un sótano, era bastante grande y totalmente japonés. En el centro había una especie de pecera gigante con docenas de peces que se iría comiendo la gente a lo largo del día, aunque antes tenían que prepararlos los cocineros.

En los dos laterales había mesas típicas japonesas, había que descalzarse y subir. Eran bastante cómodas.

Yamamoto-san pidió por los tres, y cuando llegaron las camareras con unas superbandejas de comida pensé que era una para los tres, porque en cada bandeja había ocho platos de comida.

Primero: pudding de huevo con cosas dentro que no sé qué eran.

Segundo: sopa, de miso, supongo.

Tercero: sashimi, de salmón, de atún, y otro que no sé qué pez era.

Cuarto: tempura, de gamba, de batata, creo, y otro más que no conocí.

Quinto: ensalada, de soja con lechuga y una salsa rara.

Sexto: plato combinado con tres cosas muy raras, ni idea de qué eran ni a qué se parecían.

Séptimo: un cuenco de arroz.

Octavo: un platito de verduras encurtidas.

Pues eso fue el desayuno-almuerzo. Porque a la hora que era debía ser desayuno, pero con esa cantidad parece almuerzo. Estaba todo muy rico, sobretodo la tempura, que nos pusieron una salsa especial para tempura. Al principio mezclé la tempura con la salsa de soja porque era lo que hacía Citlali, pero cuando Yamamoto-san nos vio dijo que así no era.

También pidió para beber cerveza. Así que a las once de la mañana estaba tomándome una cerveza con el estómago vacío. Menos mal que fue sólo una.

Cuando terminamos se fue sin decir nada a la puerta y pagó toda la comida. Debió ser bastante cara, no sé exactamente cuanto, pero el menú más barato que vi en la carta eran 25 euros.

Después de eso, y como parece que se quedó con hambre, nos llevó a una cafetería, y pidió tres trozos de tarta, una para cada uno, y cafés y chocolates. El chocolate para mi, claro. De nuevo lo pagó todo ella.

Como no comimos con mucha prisa y estuvimos bastante tiempo hablando nos dieron casi las dos de la tarde. Volvimos a la estación y me regaló una especie de amuleto que debe darme suerte. La verdad es que es un minidemonio al que se le salen los ojos cuando lo giras. No es muy bonito, pero es curioso.

Desde la estación cada uno fuimos a un sitio, ella tenía que salir, Citlali iba a las clases de japonés, y yo me fui al parque de Ueno a estar un rato allí.

El día ha estado bastante bien, me ha gustado mucho el desayuno-almuerzo, aunque no habría pagado ese dinero por almorzar.

Mañana más.

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Día 40

11 diciembre \11UTC 2011

Como ayer me dejé la cámara, no me la dejé, pero como si me la hubiese dejado, hoy lo he repetido, que me gustó mucho y quería tener fotos.

Además de lo que conté ayer, que ahora pondré las fotos, he tenido suerte y al final de la calle había hoy montado una especie de feria de la comida, llena de puestos de comida, pinchitos de todo tipo, sopas, castañas, etc. y tiendas con utensilios de cocina. He aprovechado y he pasado por todas las tiendas, por suerte no tenía previsto gastar mucho hoy así que no llevaba demasiado dinero encima, porque si lo hubiese llevado me lo habría gastado igualmente en comida.

Después de eso he estado dando un paseo por un parque cercano y he decido dar un paseo hasta Roppongi, un barrio cercano donde hay dos complejos de edificios que pueden considerarse prácticamente una ciudad. Son Midtown y Roppongi Hills. El primero tiene un rascacielos de 60 plantas y el segundo de 54.

El paseo ha sido largo y no ha merecido mucho la pena, pero ya que estaba por allí, pues me acerqué. Volviendo casi me pierdo, no llevaba el GPS y me pasé la calle en la que tenía que girar, pero me di cuenta unos minutos después.

También vi un concesionario de coches muy curioso. Aquel barrio está lleno de coches de lujo y concesionarios donde los venden, pero este concretamente era especial, porque son coches Tesla. Son coches de gama muy alta, deportivos, pero eléctricos.

Ya de vuelta me he comprado unas chucherías, si pueden llamarse así, porque eran de nuevo trocitos de calamar seco y unas tiras como de carne empanada con salsa, pero venían en bolsas que parecían chucherías.

Hoy no puedo contar más porque no hay más que contar, dejo las fotos del día.

Por cierto, salgo en una de las fotos, ¿alguien me ve?

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Día 39

10 diciembre \10UTC 2011

Hoy ha sido un día muy completo. Esta mañana había sol por todas partes, así que aproveché y fui a una avenida que está llena de ginkgos. La tenía pensada desde hacía tiempo, pero como los que iba viendo por la calle aún no tenían las hojas demasiado amarillas pues fui dejándolo.

Ahora resulta que lo he dejado demasiado. Salí sobre las diez y tenía casi una hora de paseo hasta esta avenida y, de camino, vi un camión con publicidad bastante llamativa, así que saqué la cámara y le hice… no le hice una foto. La cámara no tenía batería, pero literalmente, la había puesto a cargar y se me había olvidado en la habitación.

Esta mañana cuando iba a salir me encontré con Yamamoto-san en la puerta y supongo que en parte por la tortilla, quería que fuésemos a cenar los tres, ella, Citlali y yo, así que estuvimos eligiendo día, el lunes que viene, y hora, las diez y media. Con el lío este se me pasó coger la batería, y así me encontré apretando el disparador y sin que la cámara funcionase.

Así que seguí hasta la avenida, ya no tenía sentido volver a casa, casi había llegado. El sitio estaba lleno de gente, haciendo fotos, yo saqué la cámara e hice como si las hacía. Es broma.

Ahora están todos los árboles amarillos, pero con estos días de lluvia y viento se han quedado un poco pelados. Quizás mañana repita la visita para hacerle las fotos, que no puedo dejarlo mucho.

Cuando volvía me paró un japonés para hacerme una encuesta, y mientras la rellenaba me preguntó que de dónde era. Cuando le dije que español lo primero que me dijo fue “flamenco?” ehm… no mucho, no. Lo segundo, “guitarra?”, y le dije en inglés que me gustaría aprender la guitarra. Es la segunda vez que o no me expreso bien o no me entienden bien, se ve que entendió que me gusta tocar la guitarra. Así que me invitó esta noche a una especie de bar donde bailan y cantan flamenco.

Acabo de volver. La verdad es que tenía mis dudas porque podía encontrarme con que me pidiesen que bailase, que no iba a bailar, aunque si fuese imprescindible se puede hacer el tonto y podría parecer que sé algo. Pero sería peor si este japonés, que no me he aprendido el nombre porque debe ser el equivalente de Ermenegildo en Japón (por la dificultad del nombre digo), se acordase de que a mi “me gusta tocar la guitarra” y me diese una, ahí sí que no puedo hacer nada.

Al final, como le dije que iba a ir, he ido, y bueno, no ha estado mal. No me costó trabajo encontrar a este hombre porque no había mucha gente. Me senté con él y algunos amigos suyos y estuvimos hablando un rato. Los que estaban en el escenario creo que bailaban flamenco, pero yo de eso no entiendo mucho.

Al final salimos a un bar norma a tomar algo de picar y nos despedimos. Ahora cuando he llegado a casa me he hecho algo más de cenar que tomamos muy poco.

Fotos, sin batería difícil, y al bar no la llevé, que no sabía cómo sería aquello ni la gente que habría, pero si repito la llevo, a los dos sitios.

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Día 38

9 diciembre \09UTC 2011

Otro día frío y no me resfrío. Será porque aquí la gente que está resfriada o con gripe usa mascarilla, o es que los virus de aquí son menos agresivos, también puede ser.

Hoy, con el frío que hacía y las nubes pareciendo querer empezar a llover no era el mejor día para estar al aire libre así que, y aprovechando que hacía tiempo que no me ponía a cubierto, he decidido ir a un museo. De todos los que había me ha convencido el de historia natural.

He tardado un poco en llegar, pero ha merecido la pena. Aunque no voy a poder enseñar fotos porque no dejaban… Pensé hacer alguna, pero como no llevaba la tablet habría sido bastante evidente que estaba haciendo una foto si tengo que sacar la cámara. Además en todas las esquinas había alguien del museo, sobretodo personal ayudando a la gente, porque había bastantes sitios donde interactuar con el museo.

No había audioguía en inglés ni español, pero casi mejor, porque si tuviese que haber escuchado todas las explicaciones tengo que dedicarle una semana entera al museo para terminar de verlo. Las partes más impresionante, al menos para mi, fue la de los dinosaurios, con varios esqueletos gigantes.

Después del museo fui a comer a un restaurante de sushi y no me salió muy barato, pero la comida estaba muy rica. Es de estos en los que hay una cinta y van pasando los platitos con la comida. Lo mejor es que puedes elegir conforme los vas bien.

Aunque he salido bastante abrigado he vuelto pronto a casa porque hacía demasiado frío, he puesto la calefacción, que sigo pensando que calienta muy poco, y he terminado de arreglar el portátil. Le he instalado Linux Mint 12, por fin, y el cambio es abismal, avismal. Cada vez estoy más contento de haberlo comprado, tenga los años que tenga va muy bien. Ahora tengo que intentar actualizarle la bios, que parece que salió hace tiempo una versión que mejoraba el funcionamiento del ventilador.

Bueno, no hay mucho más que contar hoy, y como no hay foto pues os pongo otro vídeo. Este es del cuarto día que estuvimos en Tokyo, volvíamos de almorzar cerca de la estación de Harajuku y empezamos a escuchar música. Pues venía de esta moto. El vídeo está todo lo bien que pudimos, lo grabó Jaime, y es a él al que se le escucha preguntando si la música venía de la moto, y sí, venía de la moto.