Archivo de 15 diciembre 2011

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Día 44

15 diciembre \15UTC 2011

Último día, no es que me vuelva hoy para España, es que estos últimos días que voy a estar aquí no voy a escribir entradas, van a ser días menos interesantes y no tiene mucho sentido ponerlos en el blog, además dentro de nada estaré de vuelta y ya contaré todas las cosas.

Quizás ponga alguna entrada algún día, con algún vídeo o el día antes de salir de casa, pero no lo sé aún.

Los planes que tengo para estos días son normales, ir a ver la final del mundialito con los japoneses que conocí en el bar de flamenco, que me han invitado a ir con ellos, pasar la cena del 24 con Citlali y Ana, acercarme algún día a Yokohama y alguna otra ciudad cercana o repetir el monte Takao.

Como digo cuando esté de vuelta ya os cansaré enseñándoos fotos y vídeos.

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Día 43

14 diciembre \14UTC 2011

Ya me arrepentiré, pero hoy me he afeitado. Lo primero, no voy a poner fotos, tengo, el antes y el después, pero no se me ocurrirá ponerlas aquí.

Esta mañana el día ha amanecido bastante nublado. Me han despertado las obras de la calle, pero he dormido un rato más porque sabía lo que iba a hacer y aún tenía que estar seguro. Al final me convencí y fui sobre las 11 a la barbería.

No había mucha gente así que me sentaron directamente y me afeitó una japonesa de al menos 70 años. Supongo que ya tendría experiencia afeitando.

Es la primera vez que voy al barbero y no esperaba algo como en la película de Sweeney Todd, pero tampoco tanto tiempo y tantas cosas.

Lo primero, me recorta la barba. Antes me preguntó que hasta dónde quería las patillas y que si me hacía falta (literalmente) el bigote. No, evidentemente, si me llega a dejar el bigote que tenía me habría parecido mucho a Freddie Mercury.

Una vez recortado cambió de posición el sillón y me tumbó entero. Ya no me veía en el espejo así que no sé exactamente qué hizo. Pero lo primero fue ponerme crema de afeitar en la cara y dos toallas bastante calientes durante unos minutos.

De repente me echa crema de afeitar en la frente. Pero no tengo pelos en la frente… Me afeita los lóbulos de las orejas. Y tampoco tengo pelo, tendré pelitos, aunque ya no, claro.

Y por fin me quita las toallas y empieza a afeitarme. Al principio normal, pero luego empieza a tirarme de la cara para un lado y a darme pellizcos en la piel.

No sé cuánto tiempo estuvo así, pero no fue poco. Cuando terminó me puso una crema fresquita y luego me limpió.

También me preguntó si quería que me afeitase la nunca, no, tampoco gracias. Así que le pagué y me fui directo a casa a ver cómo había quedado.

Como aún podía salir a la calle con la pinta que tenía me fui a almorzar, que era la una y media y tenía algo de hambre.

Desde ahí tomé el tren hacia Shinagawa, un barrio que aún no había visto. Y realmente no tenía mucho que ver, así que volví a casa, que con el afeitado y el día fresco que hace me apetecía ir al sento.

Al final he estado casi dos horas y luego he cenado en casa.

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Día 42

13 diciembre \13UTC 2011

Hoy el día amaneció bien, con buen tiempo, así que pensé ir por ahí y dejar las lavadoras que tenía que poner para otro día con peor tiempo. Pero luego lo pensé bien, y si dejo las lavadoras para días con mal tiempo no se secará la ropa o se mojará más de lo que ya estaba.

Así que hoy lo he lavado todo. Ropa, toallas, pijamas, ropa de cama. Al final han sido tres lavadoras, sobretodo porque la ropa de cama, la toalla y el pijama ocupan mucho sitio y la lavadora no es precisamente grande.

Cuando me he dado cuenta era medio día y ya que tenía la habitación libre de ropa y cama me he puesto con la aspiradora, que no está muy sucia, pero no le viene mal.

Almorzar, tender la última lavadora y salir a dar un paseo por el barrio. He aprovechado para ir mirando sitios donde cenar, que me apetecía probar uno nuevo. Al final, bastante lejos, he encontrado uno en el que me convencían tanto los platos como los precios. Así que he vuelto a casa, que ya era de noche, a ver si estaba la ropa seca.

La ropa de cama que es muy fina y además fue lo primero que lavé estaba listo, así que la recogí y la puse, que esta noche tengo que dormir en algún sitio. Del resto había cosas secas y húmedas, así que he dejado parte tendido, mañana estará listo.

Después de eso he salido de nuevo esta vez directamente al restaurante que he encontrado. La comida no ha estado mal, he probado un bol de arroz con carne y cebolla, y una ensalada bastante completa. Como siempre acompañado de una sopa de miso.

El día ha sido eso, no hay mucho más que contar. Al menos tengo todas las cosas limpias.

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Día 41

12 diciembre \12UTC 2011

Hoy debía haber fotos, pero no las hay, el motivo sólo lo sé yo, pero sí lo hay.

Como dije el otro día hoy íbamos a almorzar (esta vez lo he escrito bien, almorzar y no cenar) con Yamamoto-san. A las 10.30 habíamos quedado en la puerta y justo a esa hora estaba saliendo y ya estaba ella esperando.

No le apetecía andar hasta la estación así que tomamos un taxi, no tardó mucho, porque no se puede tardar mucho en recorrer un kilómetro en coche, pero costó casi 10 euros que pagó Yamamoto-san y no nos dejó sacar dinero.

Desde ahí tomamos el tren, también nos invitó a los dos, hasta Ikebukuro, donde conocía un restaurante bastante bueno. Justo al lado de la estación, no andamos más de dos minutos, estaba el restaurante. Aunque como aún no eran las once de la mañana estaba cerrado. Hicimos tiempo y acabamos siendo los primeros en entrar.

El restaurante estaba en un sótano, era bastante grande y totalmente japonés. En el centro había una especie de pecera gigante con docenas de peces que se iría comiendo la gente a lo largo del día, aunque antes tenían que prepararlos los cocineros.

En los dos laterales había mesas típicas japonesas, había que descalzarse y subir. Eran bastante cómodas.

Yamamoto-san pidió por los tres, y cuando llegaron las camareras con unas superbandejas de comida pensé que era una para los tres, porque en cada bandeja había ocho platos de comida.

Primero: pudding de huevo con cosas dentro que no sé qué eran.

Segundo: sopa, de miso, supongo.

Tercero: sashimi, de salmón, de atún, y otro que no sé qué pez era.

Cuarto: tempura, de gamba, de batata, creo, y otro más que no conocí.

Quinto: ensalada, de soja con lechuga y una salsa rara.

Sexto: plato combinado con tres cosas muy raras, ni idea de qué eran ni a qué se parecían.

Séptimo: un cuenco de arroz.

Octavo: un platito de verduras encurtidas.

Pues eso fue el desayuno-almuerzo. Porque a la hora que era debía ser desayuno, pero con esa cantidad parece almuerzo. Estaba todo muy rico, sobretodo la tempura, que nos pusieron una salsa especial para tempura. Al principio mezclé la tempura con la salsa de soja porque era lo que hacía Citlali, pero cuando Yamamoto-san nos vio dijo que así no era.

También pidió para beber cerveza. Así que a las once de la mañana estaba tomándome una cerveza con el estómago vacío. Menos mal que fue sólo una.

Cuando terminamos se fue sin decir nada a la puerta y pagó toda la comida. Debió ser bastante cara, no sé exactamente cuanto, pero el menú más barato que vi en la carta eran 25 euros.

Después de eso, y como parece que se quedó con hambre, nos llevó a una cafetería, y pidió tres trozos de tarta, una para cada uno, y cafés y chocolates. El chocolate para mi, claro. De nuevo lo pagó todo ella.

Como no comimos con mucha prisa y estuvimos bastante tiempo hablando nos dieron casi las dos de la tarde. Volvimos a la estación y me regaló una especie de amuleto que debe darme suerte. La verdad es que es un minidemonio al que se le salen los ojos cuando lo giras. No es muy bonito, pero es curioso.

Desde la estación cada uno fuimos a un sitio, ella tenía que salir, Citlali iba a las clases de japonés, y yo me fui al parque de Ueno a estar un rato allí.

El día ha estado bastante bien, me ha gustado mucho el desayuno-almuerzo, aunque no habría pagado ese dinero por almorzar.

Mañana más.

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Día 40

11 diciembre \11UTC 2011

Como ayer me dejé la cámara, no me la dejé, pero como si me la hubiese dejado, hoy lo he repetido, que me gustó mucho y quería tener fotos.

Además de lo que conté ayer, que ahora pondré las fotos, he tenido suerte y al final de la calle había hoy montado una especie de feria de la comida, llena de puestos de comida, pinchitos de todo tipo, sopas, castañas, etc. y tiendas con utensilios de cocina. He aprovechado y he pasado por todas las tiendas, por suerte no tenía previsto gastar mucho hoy así que no llevaba demasiado dinero encima, porque si lo hubiese llevado me lo habría gastado igualmente en comida.

Después de eso he estado dando un paseo por un parque cercano y he decido dar un paseo hasta Roppongi, un barrio cercano donde hay dos complejos de edificios que pueden considerarse prácticamente una ciudad. Son Midtown y Roppongi Hills. El primero tiene un rascacielos de 60 plantas y el segundo de 54.

El paseo ha sido largo y no ha merecido mucho la pena, pero ya que estaba por allí, pues me acerqué. Volviendo casi me pierdo, no llevaba el GPS y me pasé la calle en la que tenía que girar, pero me di cuenta unos minutos después.

También vi un concesionario de coches muy curioso. Aquel barrio está lleno de coches de lujo y concesionarios donde los venden, pero este concretamente era especial, porque son coches Tesla. Son coches de gama muy alta, deportivos, pero eléctricos.

Ya de vuelta me he comprado unas chucherías, si pueden llamarse así, porque eran de nuevo trocitos de calamar seco y unas tiras como de carne empanada con salsa, pero venían en bolsas que parecían chucherías.

Hoy no puedo contar más porque no hay más que contar, dejo las fotos del día.

Por cierto, salgo en una de las fotos, ¿alguien me ve?

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Día 39

10 diciembre \10UTC 2011

Hoy ha sido un día muy completo. Esta mañana había sol por todas partes, así que aproveché y fui a una avenida que está llena de ginkgos. La tenía pensada desde hacía tiempo, pero como los que iba viendo por la calle aún no tenían las hojas demasiado amarillas pues fui dejándolo.

Ahora resulta que lo he dejado demasiado. Salí sobre las diez y tenía casi una hora de paseo hasta esta avenida y, de camino, vi un camión con publicidad bastante llamativa, así que saqué la cámara y le hice… no le hice una foto. La cámara no tenía batería, pero literalmente, la había puesto a cargar y se me había olvidado en la habitación.

Esta mañana cuando iba a salir me encontré con Yamamoto-san en la puerta y supongo que en parte por la tortilla, quería que fuésemos a cenar los tres, ella, Citlali y yo, así que estuvimos eligiendo día, el lunes que viene, y hora, las diez y media. Con el lío este se me pasó coger la batería, y así me encontré apretando el disparador y sin que la cámara funcionase.

Así que seguí hasta la avenida, ya no tenía sentido volver a casa, casi había llegado. El sitio estaba lleno de gente, haciendo fotos, yo saqué la cámara e hice como si las hacía. Es broma.

Ahora están todos los árboles amarillos, pero con estos días de lluvia y viento se han quedado un poco pelados. Quizás mañana repita la visita para hacerle las fotos, que no puedo dejarlo mucho.

Cuando volvía me paró un japonés para hacerme una encuesta, y mientras la rellenaba me preguntó que de dónde era. Cuando le dije que español lo primero que me dijo fue “flamenco?” ehm… no mucho, no. Lo segundo, “guitarra?”, y le dije en inglés que me gustaría aprender la guitarra. Es la segunda vez que o no me expreso bien o no me entienden bien, se ve que entendió que me gusta tocar la guitarra. Así que me invitó esta noche a una especie de bar donde bailan y cantan flamenco.

Acabo de volver. La verdad es que tenía mis dudas porque podía encontrarme con que me pidiesen que bailase, que no iba a bailar, aunque si fuese imprescindible se puede hacer el tonto y podría parecer que sé algo. Pero sería peor si este japonés, que no me he aprendido el nombre porque debe ser el equivalente de Ermenegildo en Japón (por la dificultad del nombre digo), se acordase de que a mi “me gusta tocar la guitarra” y me diese una, ahí sí que no puedo hacer nada.

Al final, como le dije que iba a ir, he ido, y bueno, no ha estado mal. No me costó trabajo encontrar a este hombre porque no había mucha gente. Me senté con él y algunos amigos suyos y estuvimos hablando un rato. Los que estaban en el escenario creo que bailaban flamenco, pero yo de eso no entiendo mucho.

Al final salimos a un bar norma a tomar algo de picar y nos despedimos. Ahora cuando he llegado a casa me he hecho algo más de cenar que tomamos muy poco.

Fotos, sin batería difícil, y al bar no la llevé, que no sabía cómo sería aquello ni la gente que habría, pero si repito la llevo, a los dos sitios.

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Día 38

9 diciembre \09UTC 2011

Otro día frío y no me resfrío. Será porque aquí la gente que está resfriada o con gripe usa mascarilla, o es que los virus de aquí son menos agresivos, también puede ser.

Hoy, con el frío que hacía y las nubes pareciendo querer empezar a llover no era el mejor día para estar al aire libre así que, y aprovechando que hacía tiempo que no me ponía a cubierto, he decidido ir a un museo. De todos los que había me ha convencido el de historia natural.

He tardado un poco en llegar, pero ha merecido la pena. Aunque no voy a poder enseñar fotos porque no dejaban… Pensé hacer alguna, pero como no llevaba la tablet habría sido bastante evidente que estaba haciendo una foto si tengo que sacar la cámara. Además en todas las esquinas había alguien del museo, sobretodo personal ayudando a la gente, porque había bastantes sitios donde interactuar con el museo.

No había audioguía en inglés ni español, pero casi mejor, porque si tuviese que haber escuchado todas las explicaciones tengo que dedicarle una semana entera al museo para terminar de verlo. Las partes más impresionante, al menos para mi, fue la de los dinosaurios, con varios esqueletos gigantes.

Después del museo fui a comer a un restaurante de sushi y no me salió muy barato, pero la comida estaba muy rica. Es de estos en los que hay una cinta y van pasando los platitos con la comida. Lo mejor es que puedes elegir conforme los vas bien.

Aunque he salido bastante abrigado he vuelto pronto a casa porque hacía demasiado frío, he puesto la calefacción, que sigo pensando que calienta muy poco, y he terminado de arreglar el portátil. Le he instalado Linux Mint 12, por fin, y el cambio es abismal, avismal. Cada vez estoy más contento de haberlo comprado, tenga los años que tenga va muy bien. Ahora tengo que intentar actualizarle la bios, que parece que salió hace tiempo una versión que mejoraba el funcionamiento del ventilador.

Bueno, no hay mucho más que contar hoy, y como no hay foto pues os pongo otro vídeo. Este es del cuarto día que estuvimos en Tokyo, volvíamos de almorzar cerca de la estación de Harajuku y empezamos a escuchar música. Pues venía de esta moto. El vídeo está todo lo bien que pudimos, lo grabó Jaime, y es a él al que se le escucha preguntando si la música venía de la moto, y sí, venía de la moto.

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Día 37

8 diciembre \08UTC 2011

Hoy acabaremos pronto porque el día ha estado muy malo y no he hecho casi nada. Tenía pendiente el desayuno, que hoy iba a probar uno típico japonés, y así ha sido.

A las diez estaba pidiendo el desayuno completo, un bol grande de arroz, una sopa de miso, una ensalada, un huevo frito con una salchicha y, el plato que quería probar, un tarrito de natto.

El natto es soja fermentada, nada más. Me apetecía probarlo, pero ahora no quiero repetir. Quizás sea que no sabe a nada, que el olor, aunque no muy intenso, es algo desagradable o, seguramente, la textura.

No podréis olerlo o probarlo, pero se me ocurrió traerlo para grabar un vídeo. Ya aviso que no es un gran vídeo, tenía que sujetar la tablet con una mano, pero quizás os hagáis una idea de como debe ser comer eso.

Como dije el vídeo no es nada bueno, os recomiendo ver algún otro. De todos modos, en el vídeo también puede verse una esquina de un portátil. Es el nuevo ordenador viejo.

Ayer, como dije, estuve mirando tiendas y al final hoy he vuelto después de desayunar y he comprado ese ordenador.

Es nuevo porque lo he comprado hoy y viejo porque es de segunda mano y además bastante antiguo. Me ha salido muy barato, unos 80 euros, aunque la batería no le funciona. Me gusta mucho, hacía mucho que quería tener este modelo en concreto, pero el precio al que se podía comprar en España era bastante superior, y no tenía sentido gastárselo en un portátil antiguo.

Cuento un poco lo que tiene dentro, para quien le interese; un procesador Core 2 Duo T7300, 2 GB de RAM, 120 GB de disco duro, y bueno, más cosas que no vamos a contar con él delante.

Esta tarde la he dedicado a instalarle el sistema operativo y prepararlo para trabajar en español. Como se ve en la imagen he conseguido instalárselo, aunque me ha dado más problemas de los que esperaba, no él, más bien Linux Mint que era lo que quería instalar. Al final le he dejado Ubuntu hasta que vuelva a España y tenga un lector de CD externo.

Eso ha sido todo el día. Desayunar, comprar el ordenador y prepararlo. Ahora ya funciona perfectamente, va muy muy bien y tengo un mes de garantía, espero que no me haga falta.

El día como dije ha estado muy mal, no llovía mucho pero no paraba, espero que mañana mejore y poder hacer algo más interesante.

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Día 36

7 diciembre \07UTC 2011

Hoy ha tocado día de lluvia. Pero no me apetecía quedarme en casa así que he cogido un paragüas, me he puesto la chaqueta y los guantes, que hacía bastante frío, y me he ido a hacer senderismo a la montaña.

No, es broma claro, me he ido a Akihabara a mirar tiendas y tiendas, pero esta vez de informática, de las que a mi me gustan, y se me han pasado las horas volando. Llegué allí sobre las diez de la mañana y cuando me dí cuenta eran más de las dos.

Están bien las tiendas aquellas, aunque son un poco exagerados con los disipadores, no he podido hacer ninguna foto porque con el día que hacía no quería llevarme cámaras, pero habría hecho alguna que otra. Tenían unos disipadores casi tan grandes como las placas base, y no estoy exagerando. Había alguno de al menos 24×24 centímetros y otros tantos de alto. Yo no sé que quieren enfriar con eso.

El día no ha sido más que eso, ver todo tipo de placas base, ordenadores, ratones, incluso había una tienda donde sólo vendían teclados de ordenador. Alguno curioso tenían, por ejemplo uno que era un espejo, sin teclas, pero que al tocarlo se iluminaba y mostraba las letras sobre las que podías tocar. Debe ser bastante incómodo pero muy sencillo de limpiar.

Cuando volví a casa descubrí que teníamos timbre. Estando en la habitación escuché lo que, si estuviese en España, diría que es un timbre, pero como hace más de un mes que no hoy uno dudé. Así que salí al salón y no había nadie, pero como dudo que el pulsador del timbre esté dentro de la casa decidí mirar fuera y allí había un repartido. Empezó a hablarme en japonés y no entendí nada, pero  supongo que se puede deducir lo que estaba diciendo, así que le pregunté por el nombre y resultó ser la hongkonesa. La avisé, porque ni aún llamando a casa sale de su habitación, y ya se entendieron ellos.

Ahora acabo de volver del supermercado, que he ido a comprar la cena a las tantas de la noche, y he aprovechado para volver atravesando el cementerio. Creo que no repetiré, aunque el otro camino sea un poco más largo.

Mañana volveré a decidir en función de como esté el día, espero que haga un gran sol, al menos por la temperatura.

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Día 35

6 diciembre \06UTC 2011

Breve resumen del día: no sale el sol, no sale el sol, parece que está nublado, al parque, a comer, llueve, llueve, a casa, llueve.

Ahora para los que tengan ganas de leer. Esta mañana me he levantado extrañando la luz del sol, que siempre me da de lleno en la cara porque aquí las persianas se ve que no existen. En sustitución, no se si para el sol o para cuando venga un tornado, tengo en el cuarto una especie de ventana de chapa que cuesta la misma vida mover.

El día amanecía totalmente nublado, y lo malo no es eso, ni que llueva, lo malo es la temperatura. Los días despejados se está bastante bien, hace una temperatura muy agradable, pero en cuanto entra la noche, o si no llega a verse el sol, hace bastante frío, unos 2 ó 3 grados según los termómetros que veo por ahí.

Pero aunque el día no era el mejor de todos, hay que aprovechar, que puede que mañana empiece a llover y no pare en una semana, así que salí hacia el parque que ayer estaba cerrado y hoy abierto. Una de las cosas buenas de que el día esté así es que cuando entré en el parque no había casi nadie. Podía estar paseando durante diez minutos y no cruzarme más que con un pato y dos palomas.

Este parque no era tan bonito como el del otro día, quizás porque era un estilo más occidental, pero quedaba curioso el contraste entre la parte del parque occidental y la oriental. En la parte occidental hay muchas esplanadas de cesped y estaba lleno de rosales. Además, cada rosal tenía un cartel donde ponía el nombre de la especie, algunos datos más y la fecha en que fue plantado ese ejemplar en concreto.

Empecé a ver que había algunos bastante viejos, era fácil ver carteles de 1960 o 1950, pero cuando llegué a la última parte del parque encontré algunos más antiguos, el más viejo de todos era de 1900, tenía más de un siglo.

En la parte japonesa en cambio había muchísimos árboles, casi todos arces, y un estanque con peces que se podía atravesar por muchos puentes de piedra chiquititos. También había una cascada de 10 metros (según dice el mapa que dan en la entrada).

Estuve bastante tiempo dando vueltas y recorriendo todos los caminos, pero llegó la hora de irse. Por un lado ya no notaba los dedos, apretaba el disparador de la cámara con el codo, y necesitaba agarrar un bol de sopa calentita, y por otro lado iba siendo hora de comer y tenía bastante hambre.

Fui a un restaurante y me pedí un plato de arroz con curry que, aunque no estaba malo, podría haber estado mucho mejor.

De vuelta a casa, que el día cada vez estaba más oscuro, empezó a chispear y poco después de entrar empezó a llover y hasta ahora no ha parado.

No sé qué haré mañana, depende de como esté el día. Por ahora dejo algunas fotos de hoy.

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Día 34

5 diciembre \05UTC 2011

Hay días que salen las cosas bien, y días que no. Hoy es de los que no.

Amaneció muy buen día así que decidí ir a otro parque que también debe estar muy bien y que es de un estilo distinto a los que he visto hasta ahora porque mezcla el tipo de parque occidental con el oriental.

Después de todo el camino me doy cuenta de que hoy, y sólo hoy, está cerrado por mantenimiento. No es que cierren todos los lunes, ni que esté cerrado esta semana, es que hoy día 5 no abre, el resto de días del mes, sí.

Pero bueno, no pasa nada, porque como soy previsor, preví que podía acabar de ver el parque pronto, como así fue, sólo vi la puerta, y había buscado otro parque cercano. Cuando llegué al segundo parque me encuentro con que directamente no tiene puerta. Hay una pared blanca donde indican que están arreglando el parque y que estará varios meses cerrado. Esto lo deduzco yo de un cartel donde se ve el dibujo de un operario y salen varios meses marcados.

Pero tampoco pasa nada, porque he visto en un mapa, de camino al segundo parque, que hay un tercer parque relativamente cerca de donde estoy, así que allá vamos, que no sea por no intentarlo. En este parque sí puedo entrar, pero parece que esté de vacaciones porque lo más interesante, un canal de agua, con un lago y piedras colocadas para poder atravesarlo, no funciona. Está todo seco.

En vista de que hoy no es el día y de que, de parque en parque, se ha me está pasando la hora de comer, me vuelvo dando un paseo hasta el principio y almuerzo un plato de arroz con curry y una sopa de miso.

Lo cierto es que ya no tengo más planes, así que vengo a casa, hago algunas cosas que tenía pendientes y, estando en la habitación hablando por teléfono, escucho voces fuera. No sé si están hablando en inglés, en japonés o en español. Al poco tiempo salgo y es Citlali y Ana, una amiga Asturiana que cumple años hoy. Me quedo un rato con ellas hablando y al final acaban dándome más de las diez de la noche, nos despedimos y quedamos en vernos el jueves a las nueve y media de la mañana para ir a tomar un desayuno japonés.

Como imagináis hoy no hay fotos, podría haberle sacado algunas a la pared blanca del segundo parque, pero no había muy buena luz y bajaría el nivel que conseguí con las de ayer.

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Día 33

4 diciembre \04UTC 2011

Hoy ha hecho un día perfecto. Quizás el que lleve varios días lloviendo ayuda a que lo vea así, pero lo cierto es que, independientemente de mi forma de verlo, no ha habido ni una sola nube y temperatura suficiente como para ir en magas cortas sin nada por encima.

Por la mañana, y viendo el buen día que hacía me levanté, desayuné y salí con la cámara hacia el parque. Sobre las once menos cuarto entré y estuve dando vueltas casi cuatro horas. Desde fuera el parque parece mucho más chico de lo que en realidad es, una vez entras tienes que parar cada pocos pasos a mirar unos árboles, un puente y a hacer fotos.

En definitiva, el parque merece mucho la visita, quizás lo único que no me ha gustado tanto es que, al ir en domingo, había bastante gente.

A las tres largas decidí salir, que tenía hambre y dentro no se podía comer, pero, en lugar de volver por el camino de siempre, se me ocurrió improvisar. Improvisando y sin el GPS tardé más de una hora en lo que deberían haber sido 15 minutos. Tuve dos problemas principalmente, el primer fue confiarme y el segundo ser cabezota.

Había visto en el mapa que me dieron en la entrada del parque que la estación de Komagome, que es la anterior a la de Sugamo, la de casa, estaba más cerca del parque, así que pensé pasar por ella y después seguir las vías, pero tardé demasiado poco tiempo en llegar a la estación, así que supuse que las vías giraban en algún punto y que lo más lógico era continuar, sin seguir las vías hacia la siguiente estación, que es donde iba, y girar más adelante donde yo creía que debía ser más o menos la altura de la estación de Sugamo.

Pensé que debía haber una avenida grande que llevase hasta la estación así que avancé por Komagome en busca de esta avenida que nunca apareció. En varios momentos pensé dar la vuelta y seguir las vías, que sin duda llevan a donde yo quería, pero después de bastante minutos andando (y aunque seguía siendo si no la mejor opción, la más segura), descarte volver y preferí seguir probando suerte.

Al final lo que conseguí fue dar un rodeo de varios kilómetros. Pero me gustó pasear por ese barrio, encontré un supermercado bastante siniestro, con unos dependientes muy raros y sin clientes, una calle muy estrecha llena de tiendas por todas partes, pero sólo había fruterías, floristerías y peluquerías, una mezcla un poco rara.

Como llevaba todo el día haciendo fotos, guardé la cámara y en todo el camino no hice ninguna, en cualquier caso lo tengo cerca y puedo volver cuando quiera. De vez en cuando veía algo curioso, pero seguía caminando, principalmente porque aún no sabía donde estaba y tenía que comer. Pero llegó un momento en el que tuve que sacar la cámara y hacerle una foto a una furgoneta. No voy a explicar cómo era, mejor verla en las fotos. Si hubiese sido un coche habría resultado llamativo y quizás también le hubiese hecho la foto, pero ¿quién hace eso con una furgoneta?

Después de encontrar las vías de un tranvía que pasa por Sugamo, si es que es el mismo, pensé que iba bien, y efectivamente en unos quince minutos llegué a casa, aunque yo lo que quería no era ir a casa, quería ir a la estación a comer, así que seguí caminando otro cuarto de hora más.

Conseguí comer, volver a casa y descansar un rato. Pero no demasiado porque aquí se cena pronto y como dije ayer, quería hacerle una tortilla de patatas a Yamamoto-san. Así que poco después empecé con la misma tarea que ayer y de nuevo sin atún porque es domingo y no pude comprarlo.

Esta vez no le he hecho foto a la tortilla, pero ha salido más o menos igual que la de ayer, espero que algo más sabrosa, porque le he echado más sal. Se la he subido a Yamamoto-san y creo que le ha gustado, aunque sólo sea la pinta y que estaba calentita. Ya me dirá y ya veremos si me entero de lo que me dice.

Dejo algunas fotos.

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Día 32

3 diciembre \03UTC 2011

Pensaba, porque lo ponía en la web del tiempo, que hoy haría mejor día que ayer. Y tal y como empezó no parecía que fuese a ser así. Anoche no paró de llover, al menos que yo sepa. Esta mañana seguía lloviendo y bastante. Tenía previsto salir, aunque sólo fuese para ir al supermercado y a almorzar.

Me iba a preparar contra lluvia y frío y poco antes de salir dejo de llover y salió el sol. De hecho iba con manga corta y casi me sobraba la chaqueta.

Esto fue un rato antes de la hora de comer, y como no sabía si los siguientes días iban a ser así decidí ir a dar una vuelta en lugar de al supermercado o a almorzar, que ya podría hacerlo después.

Esta vez no he encontrado nada interesante ni que merezca la pena destacar. He aprovechado para mirar algunas cosas que quiero comprar para cuando vuelva a casa, saber dónde las venden y no tener que estar buscando más adelante. También entré en las fruterías y tiendas de este tipo para ver qué ingredientes hay porque hoy me apetecía cocinar.

He comprado una decena de huevos, cinco patatas (que no sé cuánto pesarán, aunque no eran muy grandes), varios pimientos, una cebolla y un litro de aceite de oliva.

La mayoría de los ingredientes tenían un precio normal, pero por un lado las cinco patatitas me han salido a tres euros y el litro de aceite a 5, y eso porque he tenido suerte y lo he encontrado en otra tienda, que en el supermercado el medio litro costaba 4 euros.

Y ¿qué podemos cocinar con estos ingredientes? una tortilla de patatas. Me apetece prepararle una tortilla a Yamamoto-san y como es mi primera tortilla de patatas (de las otras ya he hecho), lo que he hecho ha sido prepararme una para mi hoy y según cómo salga prepararé otra mañana corrigiendo los fallos.

Ha salido rica, le falta algo de sal, pero también es cierto que le falta el atún, así que si mañana compro la lata de atún le echaré la misma sal que hoy. También se pegó un poco al principio porque la sartén está vieja, pero con mucha suerte conseguí que saliese bien y con el desperfecto mirando hacia el plato.

Hoy no hay mucho más que contar, a ver si mañana hace buen día y me voy a uno de los parque que quiero visitar.

Os dejo el antes y el después, parece un poco quemada, pero sólo lo parece.

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Día 31

2 diciembre \02UTC 2011

Hoy tampoco es el día. Se entiende que todo este mes pasado con días casi perfectos tenían que compensarse y ahora están llegando todos juntos.

Esta mañana no me he levantado a las 8 porque me acordé de quitar la alarma que puse hace dos días cuando Jaime tenía que irse, ayer me despertó, pero conseguí volver a dormir, por la noche no sé cómo recordé que no la había quitado. Así que me he levantado sobre las 9 y después de desayunar salí a ver qué día hacía antes de quitarme el pijama y vestirme, que luego me encuentro con sorpresas.

El día estaba incluso peor que ayer, llovía más y hacía (y aún hace) más frío. Así que decidí esperar un poco a ver si mejoraba.

No se arregló mucho, pero sobre las doce y media ya no llovía, así que salí de casa a un parque que me había recomendado Yamamoto-san. Cuando llegué todas las puertas estaban cerradas. Empecé a recorrer el perímetro en busca de alguna abierta y encontré la principal, donde descubrí que el parque era de pago, 3 euros entrar.

No me importa pagar para entrar, pero hoy no era el mejor día, ya era casi la hora de comer y con el frío y las nubes que había no creo que disfrutase tanto como con Sol y calorcito.

Así que me dediqué a explorar el barrio en busca, primero, de un sitio donde comer. Me decidí al final por uno de ramen bastante normal, no era precisamente barato pero la comida estaba rica. La camarera me dijo que el plato picaba bastante, pero le dije que no importaba porque, como nos había dicho Citlali, lo que aquí llaman “picar mucho” en España (y sobretodo Méjico, supongo), no es para tanto.

Después de eso, y a pesar de que lo que me apetecía era volver a casa y ducharme con agua muy caliente, continué explorando el barrio, mi barrio, esta vez entrando en cualquier tipo de tienda, aunque las que más abundan son de comestibles, todo a 100 yenes y fruterías. Aproveché para comparar precios con los del supermercado en el que suelo comprar y la verdad es que no está tan bien como yo pensaba.

He encontrado los huevos un 25% más baratos, los sobres de sopa un 12% (este era fácil de hacer porque en un sitio costaban 100 yenes y en el otro 88), y sobretodo las patatas y las zanahorias, que estoy pensando hacer curry, bastante más baratas.

Ya cerca de las cinco y con bastante frío volví a casa, sobretodo porque parecía que iba a volver a empezar a llover y no se me había ocurrido coger ninguno de los cerca de veinte paraguas que hay en casa. No me quiero imaginar el frío que tendría si además estuviese empapado.

Mañana intentaré ir a este parque a ver si lo veo por fin, pero todo dependerá de si hace buen tiempo o no, hay varios parque más que quiero ver, pero no voy a ir si el tiempo sigue así.

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Día 30

1 diciembre \01UTC 2011

Entrada cortita y rápida, que son las 12 de la noche, aún no he cenado y el día ha sido corto.

Esta mañana, después de revisar varias veces que llevaba las llaves de Jaime encima, salí de casa hacia las oficinas de Sakura House. Como ayer el día fue fantástico (climatológicamente hablando) decidí dejar la chaqueta en casa y salir con una manga larga nada más.

Nada más salir me encuentro con que hace un frío polar, de hecho me crucé con varios pingüinos con chaqueta y bufanda, un día oscuro y algo de llovizna. Como ya había cerrado y cambiarme implicaba volver a abrir las dos puertas, quitarme y ponerme de nuevo los zapatos y cambiar las cosas de bolsillo, decidí salir tal como iba. Sin duda fue un gran error.

En el tiempo que dura el trayecto de casa a la estación dejé de sentir la nariz, se me congelaron las manos y por último los pies. En el tren tenían puesta la calefacción, así que todo se arregló, pero por poco tiempo, ya que en Shinjuku tuve que salir al frio y la lluvia. Con el tablet en la mano, con lo que no podía más que llevarla fuera de los bolsillos, y andando lo rápido que podía, entré en las oficinas de Sakura House.

No hubo muchos problemas para que me diesen los 20 mil yenes de fianza, quizás lo más engorroso fue que las articulaciones congeladas no me permitieron soltar el tablet y firmar con el boli, esto es broma, claro.

Desde ahí, con casi 250 euros en el bolsillo, porque también llevaba 5 mil yenes míos de otro día, fui a la librería a recoger el libro que tenía encargado. Esta vez evité pasar por las otras 8 librerías donde no lo tenían. Aquí también fue muy rápido, la encargada se acordaba de mí y cuando me vio entrar sacó el libro y me lo dio.

Ahora, sin paseo a pie, ni siquiera medio kilómetro, que hacía incluso más frío que antes, quizás porque ya no llovía, volví a casa. Antes paré en el restaurante a tomar el almuerzo, una sopa calentita y arroz con curry.

En casa he estado desde entonces. Preparando Skype para llamar a todos los sitios que tenía que llamar, limpiando con la aspiradora la habitación y duchándome.

A media tarde llegaron dos trabajadores de Sakura House, se suponía que no tenía que venir nadie, a revisar que la habitación, después de que se fuese Jaime, seguía bien. Me dijeron que no había ningún problema y estaba todo correcto.

El día acaba ahora, cenando un bocadillo de ensalada de pasta. No hay fotos porque no me ha dado tiempo, pero mañana pongo dos, que no son nada interesantes, pero para que haya alguna.

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